Crónicas, son las pequeñas cosas de la vida. Poesía o algo así... son imágenes que creé. La lúdica, porque a quién no le gusta jugar de vez en cuando. Pequeñas narrativas son historias... o fragmento de historias, porque se trata de construir. Y, por último, Mis citas preferidas, un viaje por mis lecturas que, espero, quieran compartir.

sábado, 31 de mayo de 2008

Desvanecer

Era como tener entre los dedos la nada. Ella se escurría entre sus manos. A pesar de que él la sostenía con firmeza parecía que iba deslizarse hacia el suelo. La veía traslúcida. A punto de desaparecer. Él estaba aterrorizado. La respiración le quedaba en el pecho y no llegaba hasta el resto del cuerpo. Era tanto el miedo que lo habitaba que pronto sus fuerzas también comenzarían a flaquear. Pero no podía, no, no podía. Precisaba sostenerla a ella y para eso conservar la fuerza. Comenzó a proyectarse: por ella imaginó un descampado y él sólo en el medio. La soledad lo nutría. En su imagen respiraba tranquilo, el aire llegaba hasta la profundidad de su cuerpo renovándolo: era un aire frío. La energía de respirar era como agua para él. Adormecía la ansiedad que era sed en su ser. Abrió los ojos. La palidez de ella se había contagiado a sus labios que segundos antes permanecían rojo carmesí. El único color que quedaba en su cuerpo ahora era el de los ojos, que aunque cerrados, podía adivinar verdes y profundos: única salvación.
Por favor, abrilos, te lo ruego. Mirame. Clavame los ojos como puñales. Lastimame con una mirada certera. Te lo ruego.

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